Anexo '10 (7)

Los hombres crecen para forjar leyendas.

lunes, 9 de agosto de 2010

Secuencia 33.

"Quiero saber a qué hora llegará Lucifer en su vieja Harley para llevarme de putas, otra vez. Ah... Vivo en un cruce de caminos. Entre mi choza y el primer bar tan solo hay infierno. Y si decaes, es porque no estás hecho para la carretera. Que venga ya... Ah...
En el yermo, tan solo convives con tus demonios. Sed, hambre, locura. A pesar de ello, no puedes aspirar a nada más que a llevarte bien con tu suegra. El resto, un enorme estercolero. El basurero de todo lo que ha quedado de ti, de mi, de él. De Lucifer. Restos, y a veces ni eso. El pellejo de toda la mierda que nos hemos echado en vida. Entre aquella demacrada choza, el bar... en vida... Ah...
A veces me pregunto, en este desierto pleno, cuantos insultos me han mantenido vivo en la memoria de tu madre."


~ Secuencia 33.

jueves, 8 de julio de 2010

Joder, puta.

Soy idiota, pero lo deduzco de mi ser. Te veo estúpida, y lo peor es que lo sé.
Confieso que creí haber quemado mi ira en el mundo en el momento dado. Expuse a Dios mi testimonio de que había cambiado. De que jamás me preocuparía por lo mismo, que por más que quisiese, el alma viva perecería, que mi sueño esquivase la esquina y desapareciese en la penumbra.
Te odio. Eso es algo que siempre he sabido. Y te amo, porque es algo que siempre he querido.
Y sin embargo, evade mis decisiones, esquiva mis palabras, escapa de mis miradas y desata el nudo de mis pensamientos. Huye. Huye tan lejos te permitan mis ganas, de soñar y de acariciar tu velo, ensombrecido por un silencio aterrador y por las ganas de suicidarme en el más frío de los inviernos.
No existe nada peor que la inexistencia en tu persona. Saber que no existo. Saber que no soy nada. Saber que soy quien no quiero ser. Saber nada.
Por eso yo te pido, te deseo y te estimo la mejor de las MUERTES.
Muere.
Perece.
Destruyete.
Te observaré en la peor de las muertes en la ardiente lava del infierno.
Que te violen los demonios. Y te empalen contra la pared, te desangren con su punzante y erecto pene. Una y otra vez.
Y disfrútalo. Lo mereces.
Disfruta cuan puta eres.
Satán te tendrá de elegida por los años como su perra, su perra más fiel, y a la vez la más zorra.
Que te folle contra las piedras de mi malestar, aquellas que se reúnen en mis destrozados riñones, adornadas de tantos detalles que hemos brindado, y de cada caña que nos hemos tomado. En vida.
Muere. Zorra. Muere.
En un sueño imperecedero. Donde lo que único que haya sea fuego.
Ya he vivido el fuego en vida. Ya he vivido el fuego, por suerte. Si lo que me he queda es mi intento suicida, que tan solo sea: vida o muerte.

domingo, 4 de julio de 2010

Barroporburía.

Acero golpeado por piedras de cal.
Chirrido inconsecuente, asientos vacíos en la estación.
El reloj y sus agujas afiladas.
El tren se llevará el tiempo por delante.
Amenaza viva.
Fino silbido labial, en aquel lejano andén.
Cadena de explosiones de todas las mentes viajeras.
Una tras otra, en su cárcel, rejas y venas.

jueves, 1 de julio de 2010

Fogoporburía.

Caballeros reunidos ante una mesa de billar.
Las esferas relinchan y chocan, marcando las dos.
De la tarde, brillan y ruedan sobre la hierba verde.
Recién cortada, se mueve el bastón del caballero.
Azotado se siente el silencio, y no hay sino eco.
Se rompe la dicha y se imprime un angosto estruendo.
Un mal gesto. Limita un poco de cielo, un poco de cieno.
Entre el horizonte del ocaso y la vertical de su pelo.
Los caballeros deciden apostar. Por un nuevo comienzo.

domingo, 20 de junio de 2010

Airoporburía.

Sortilegio de armas afiladas.
Cristales rotos.
Un puzzle de colores grises y rojos.
Conjuro con lamentos de animales disecados.
Sin ningún rostro.
Grito contundente, una pared que se agrieta.
Apego de suspiros inermes.
Llanto.

sábado, 19 de junio de 2010

Y entonces.

Y crees que hay cosas más allá de la reja de hierro,
que el óxido no tiene por qué mezclarse con las nubes,
que el tiempo de ayer busca y corrige lo que se llevó la muerte.
Y cae, y miente.
Y se jura volver a delinquir.
Y cree, y suspira y miente y miente.
Y vuelve a levantarse, alzarse y caminar, y miente.
Me busca y me corrige, a palabras, y me inhibe.
Me lanza al vacío, me espanta, me destruye, y me envuelve en lino terso y fino.
Me embalsama y me guarda para el pasado frío, me limpia y me salva.
Y me habla. Y me habla. Y me habla.
Que todo lo que tengo es nada.
Que todo lo que me falta es menos.
Que lo que quiera, que lo que quiera,
no es nada, no es nada
menos que nada,
nadie.

domingo, 6 de junio de 2010

De como el coleccionista de personas salía a la calle.

Soy nadie, y tan solo pregunto.
Que soy.
Soy el susurro, soy el llanto.
Soy el canto del desesperado.
Soy viento, soy agua.
Soy el fruto de la selección.
Soy aquello que más guardas,
soy el tiempo que añoras y la sombra de mañana.
Soy todo eso que pierdes,
que ganas, que buscas y reclamas.
Soy el amor, la desventura, el deseo del olvido de un rostro
y de Cupido.
Soy el susurro, soy el llanto.
Soy el rostro del desencanto.
Soy el reflejo del espanto,
el lienzo de un momento frío y pasado.
Soy el futuro solitario, soy camino marcado.
Soy intemperie, soy cielo desvirgado, amante fugaz
y a veces calmado.
Soy frase, palabra y espina.
Soy.
Soy aquello que pudo ser.
Soy lo que sí, de sí también no.
Soy tantos quiera, quiera son.
Soy, tan solo soy, y quiero.
Soy.
Soy.